Economía·17 de septiembre de 2026·14:08 hs

La mayorista volvió a correr arriba del IPC

El INDEC informó que los precios mayoristas subieron 2,1% en agosto, por encima del 1,7% minorista. Energía, primarios e importados dejaron una señal incómoda para la próxima etapa de precios.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

Compartir
La mayorista volvió a correr arriba del IPC

El dato de inflación de agosto tuvo una segunda vuelta menos amable. Después del 1,7% minorista que el Gobierno celebró como señal de desaceleración, el INDEC publicó el sistema de precios mayoristas y mostró otra foto: el IPIM subió 2,1% en el mes.

La diferencia importa porque el mayorista mira una capa anterior de la cadena. No dice automáticamente qué va a pasar en góndola, pero sí muestra dónde se están moviendo los costos antes de que terminen en mostrador, contratos, combustibles, materiales o márgenes. En una economía donde cada décima se lee políticamente, que el mayorista corra por arriba del IPC es una advertencia chica con consecuencias grandes.

Según el informe oficial de INDEC (abre en una ventana nueva), el Índice de Precios Internos al por Mayor aumentó 2,1% en agosto de 2026 respecto de julio. La suba combinó un avance de 2,1% en productos nacionales y de 2,9% en productos importados. Ese último punto es clave: si los importados empiezan a moverse más rápido, la discusión ya no queda encerrada en alimentos o servicios regulados; entra también la presión de insumos, bienes intermedios y reposición.

El informe también trae dos indicadores hermanos. El IPIB, que mide precios internos básicos al por mayor sin impuestos, subió 2,3%. El IPP, índice de precios básicos del productor, también avanzó 2,3%. Ahí aparece el contraste más fuerte: productos primarios treparon 4,6%, mientras que manufacturados y energía eléctrica subieron 1,3%.

Infobae (abre en una ventana nueva) reconstruyó el dato con una comparación directa: el mayorista quedó por encima del IPC de agosto, que había sido 1,7%. También marcó las incidencias principales dentro de los bienes nacionales: petróleo crudo y gas, productos agropecuarios, alimentos y bebidas, refinados de petróleo y vehículos. La señal no es homogénea; viene cargada hacia energía, primarios e insumos sensibles.

El contexto ayuda a leer por qué el número pesa. Julio había dejado un 0,8% mayorista, un registro que el oficialismo usó como prueba de descompresión. Agosto cambia el tono: no rompe la tendencia anual, pero muestra una aceleración de 1,3 puntos en un mes. Si la política económica se sostiene sobre inflación descendente, tipo de cambio contenido y recomposición gradual del salario, este dato abre una pregunta concreta: cuánto de esa presión mayorista queda absorbida por márgenes y cuánto termina filtrándose al consumidor.

Hay una lectura favorable para el Gobierno: manufacturados más energía eléctrica subieron 1,3%, menos que el índice general. Luis Caputo destacó en X que fue el menor incremento para manufacturados en un agosto desde 2016, según recogió la cobertura de Infobae. La otra lectura es menos cómoda: primarios e importados empujaron bastante más, y esos rubros pueden reordenar precios relativos aunque el promedio minorista siga bajo control.

Lo que hay que mirar ahora es septiembre. Si el mayorista se estabiliza, agosto queda como ruido sectorial. Si vuelve a correr por encima del IPC, el mercado va a leerlo como una presión anticipada sobre góndola, combustibles, materiales y expectativas. La batalla de la inflación ya no se juega sólo en el número que ve el consumidor: también en el precio que llega antes al comercio.

Compartir

Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

Precios, tasas y bolsillo sin humo.

“El precio no explica todo, pero nunca habla solo.”

Seguí leyendo