Política·20 de septiembre de 2026·09:07 hs

La Ciudad chocó con la Marcha del Orgullo

CABA suspendió permisos para eventos en el espacio público entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita de León XIV. La organización de la Marcha del Orgullo rechazó mover la convocatoria del 7.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La Ciudad chocó con la Marcha del Orgullo

La visita del papa León XIV a la Argentina ya abrió una pelea concreta en Buenos Aires: qué pasa con el espacio público cuando una visita religiosa y de Estado pisa la misma semana que una marcha federal organizada con meses de anticipación.

El dato oficial está en el Boletín Oficial porteño del 18 de septiembre. La Ciudad publicó la Resolución N° 1/SECMU/26 (abre en una ventana nueva), cuyo sumario informa la suspensión transitoria de autorizaciones para eventos en el espacio público con motivo de la visita de León XIV. El período alcanza del 6 al 13 de noviembre. En el medio cae el sábado 7 de noviembre, fecha prevista para la Marcha del Orgullo en Buenos Aires.

La agencia EFE (abre en una ventana nueva) informó el 18 de septiembre que el Gobierno porteño planteó la medida como excepcional, atada al despliegue operativo, logístico y de seguridad de la visita papal, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Según esa versión, la Ciudad comunicó la decisión a la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo y propuso trasladar la movilización del 7 al 21 de noviembre.

La respuesta de la organización fue sostener la fecha original. El argumento central es práctico y político a la vez: la Marcha del Orgullo no se arma en una tarde ni con una sola comuna. Viajan personas desde otras provincias, hay reservas, logística, escenarios, organizaciones, colectivos, activistas, familias y contingentes que ya ordenaron su calendario alrededor del primer sábado de noviembre. Moverla dos semanas no es apenas reacomodar una agenda; es alterar una coordinación federal.

También hay un punto simbólico. En Argentina , la Marcha del Orgullo se realiza desde 1997 el primer sábado de noviembre, en memoria de la fundación de Nuestro Mundo, uno de los primeros grupos homosexuales de América Latina. Esa fecha no coincide por accidente con el calendario internacional de junio: tiene una historia local propia. Por eso el choque con la visita papal no es solo una discusión de tránsito, vallado o policías disponibles. Es una pulseada por prioridad institucional en la calle.

La Ciudad tiene un problema real: la llegada de un jefe de Estado y líder religioso mueve seguridad, cortes, protocolos, coordinación con Nación, Vaticano, iglesias, transporte y servicios urbanos. Una visita de ese tamaño no se improvisa. Pero el Estado también tiene que explicar cómo decide qué eventos quedan absorbidos por ese operativo, con qué criterios, durante cuántos días y qué alternativas ofrece sin vaciar el derecho a manifestarse.

La Marcha del Orgullo, por su parte, queda ante una decisión delicada. Ratificar la convocatoria del 7 mantiene continuidad histórica y evita trasladar el costo a quienes ya organizaron viajes. Pero también obliga a negociar condiciones materiales en una ciudad que, por resolución, avisó que no autorizará eventos en esos días salvo los vinculados con la agenda papal.

Qué mirar ahora: si la Ciudad abre una mesa formal con la Comisión Organizadora; si aparece una presentación administrativa o judicial contra la suspensión; si Nación o el Vaticano intervienen o toman distancia; y si el operativo termina diferenciando entre eventos comerciales, religiosos, culturales y manifestaciones políticas. La pregunta de fondo es incómoda pero necesaria: cuando dos multitudes reclaman la misma semana de ciudad, quién decide cuál entra primero en la calle.

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Fuentes y origen

La firma

Clara Ferrer

Abre la mañana y ordena la agenda del día.

“Lo importante no es qué pasó. Es qué cambió.”

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