Seguridad·25 de septiembre de 2026·03:55 hs

Tucumán puso seis aeronaves bajo lupa narco

Gendarmería informó tres nuevas detenciones y el secuestro de seis aeronaves en la causa nacida con 470 kilos de cocaína hallados en junio sobre la ruta 157.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Tucumán puso seis aeronaves bajo lupa narco

La causa por los 470 kilos de cocaína secuestrados en Tucumán dejó de ser sólo la foto de una camioneta cargada. El nuevo dato es logístico: seis aeronaves, equipos de aeronavegación, vehículos, dinero y documentación quedaron a disposición de la Justicia Federal después de allanamientos en el sur tucumano.

Según informó Gendarmería a través de Argentina .gob.ar el 24 de septiembre (abre en una ventana nueva), efectivos de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Tucumán”, junto al Escuadrón 71 “Aguilares” y otras unidades, hicieron procedimientos en Famaillá, Estación Aráoz, Tafí del Valle y Aguilares. El resultado oficial: tres hombres más detenidos, secuestro de dinero en efectivo, divisas, teléfonos, documentación, cuatriciclos, motocicletas, equipos de aeronavegación y seis aeronaves. Con eso, la investigación suma nueve detenciones.

El expediente empezó el 4 de junio. En aquel operativo, Gendarmería controló una camioneta sobre la ruta nacional 157 y encontró 449 paquetes de cocaína con un peso total de 470 kilos 470 gramos. El reporte original del 6 de junio (abre en una ventana nueva) detalló que la carga estaba oculta en la caja del vehículo, detrás de bidones con combustible y bolsas de arpillera. El conductor quedó detenido y el Juzgado Federal N° 1 de Tucumán dispuso la incautación de la droga y del vehículo.

Lo nuevo es que la pesquisa empezó a mirar hacia arriba. Medios tucumanos como Tucumán Registrado (abre en una ventana nueva) y Contexto Tucumán (abre en una ventana nueva) reconstruyeron una hipótesis bajo análisis: que el cargamento pudo haber ingresado a la provincia por vía aérea y que una pista en Estación Aráoz habría sido parte de esa logística. Esa parte todavía debe leerse con cuidado: la fuente oficial confirma las aeronaves secuestradas y los elementos puestos a disposición judicial; las fuentes locales agregan la línea de investigación sobre la pista y el posible uso de infraestructura agropecuaria.

La diferencia importa. Un cargamento de casi media tonelada no se explica sólo por el control rutero que lo interceptó. El punto judicial ahora es reconstruir la cadena: quién compró, quién trasladó, quién financió, qué infraestructura se usó y qué rol tuvo cada detenido. Si la hipótesis aérea se consolida, la causa deja una pregunta más grande para el norte argentino: cuántas pistas privadas, galpones, talleres, avionetas de fumigación y rutas secundarias pueden convertirse en soporte logístico del narcotráfico.

También hay que mirar el lenguaje institucional. Gendarmería no presentó el caso como cerrado: habló de allanamientos, elementos de interés, equipos de aeronavegación y bienes a disposición de la Justicia Federal. Eso significa que el operativo ya produjo una foto fuerte, pero la noticia real todavía está en desarrollo. Lo que viene es pericia, trazabilidad patrimonial, análisis de teléfonos, titularidad de aeronaves y definición judicial de responsabilidades.

Para Tucumán, la señal es concreta: el decomiso de junio abrió una causa que ahora toca transporte, territorio y logística. Para el país, el dato es menos cinematográfico y más incómodo: el narcotráfico no necesita dominar una ciudad entera para usarla; a veces le alcanza con una ruta, una pista, una camioneta y suficientes huecos administrativos para mover media tonelada antes de que alguien mire.

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