Economía·22 de septiembre de 2026·17:05 hs

La metalúrgica quedó con seis máquinas paradas

ADIMRA reportó que la producción metalúrgica cayó 6,1% interanual en agosto y que la capacidad instalada bajó a 39,6%. El freno atravesó todos los rubros relevados y ya pega en empleo, pagos y expectativas.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La metalúrgica quedó con seis máquinas paradas

La industria metalúrgica volvió a mostrar un dato duro: en agosto produjo 6,1% menos que un año atrás y acumuló una baja de 5,6% en los primeros ocho meses de 2026. El informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina , difundido entre el 21 y el 22 de septiembre, también dejó una imagen bastante más concreta que cualquier adjetivo: la utilización de capacidad instalada cayó a 39,6%.

Traducido: seis de cada diez unidades de capacidad productiva quedaron sin uso. No es una metáfora de campaña ni una sensación de la calle; es el número que ADIMRA puso sobre la mesa para describir un aparato fabril trabajando muy por debajo de su potencial. En su comunicación pública, la entidad señaló que el sector perdió lo poco que había recuperado desde mediados de 2024 y quedó 17% por debajo de sus niveles máximos recientes.

El diagnóstico fue ampliado por Infobae (abre en una ventana nueva), que citó el informe mensual de ADIMRA: la actividad retrocedió 3,9% frente a julio, el empleo cayó 2,5% interanual y el 10,3% de las empresas metalúrgicas ya registra atrasos en sus obligaciones. El problema, entonces, no queda encerrado en una planilla de producción; empieza a meterse en caja, puestos de trabajo y cadena de pagos.

Clarín (abre en una ventana nueva) cruzó el mismo relevamiento y marcó otro punto sensible: el 68,1% de las firmas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre. Dentro de ese grupo, 46,8% no prevé cambios y 21,3% anticipa nuevas caídas. Hay un 32% que espera producir más, pero desde niveles muy bajos y con mejoras descriptas como leves.

El golpe no fue sectorialmente prolijo: alcanzó a todos los rubros y cadenas de valor relevadas. Bienes de capital cayó 11,1% interanual y fundición 7,9%; en ambos casos, las empresas apuntaron a falta de pedidos y debilidad de la demanda. También bajaron carrocerías, remolques y semirremolques, autopartes, otros productos de metal, equipos eléctricos y equipamiento médico. Por cadenas, el rojo apareció en consumo final, construcción, agro, minería, petróleo y gas, energía eléctrica, alimentos y bebidas, y automotriz.

También hubo una lectura territorial. Entre Ríos y Córdoba mostraron las bajas más fuertes, seguidas por Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza. La foto importa porque la metalurgia no es una góndola aislada: toca maquinaria agrícola, autopartes, construcción, energía, proveedores industriales y empleo calificado en provincias productivas.

El dato llega en una semana en la que el Gobierno intenta sostener su agenda internacional y legislativa, pero la economía real vuelve a correr la discusión hacia abajo: demanda, capacidad ociosa, inversión y financiamiento cotidiano. Lo que hay que mirar ahora es si septiembre corta la racha o confirma que el freno de agosto no fue un bache, sino una señal más larga. También pesa la caja: cuando una de cada diez firmas empieza a atrasarse, la pregunta ya no es sólo cuánto se produjo, sino cuánto aguanta la cadena antes de trasladar el parate a proveedores, salarios y empleo.

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Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

Precios, tasas y bolsillo sin humo.

“El precio no explica todo, pero nunca habla solo.”

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