Trabajo·18 de septiembre de 2026·12:36 hs

FATE quedó al borde del desalojo judicial

La Cámara de San Isidro ordenó liberar la planta de neumáticos de San Fernando, según informó el SUTNA. Los despedidos convocaron a un abrazo simbólico mientras el conflicto suma siete meses desde el cierre.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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FATE quedó al borde del desalojo judicial

La planta de FATE en San Fernando volvió a quedar en el centro de un conflicto laboral que ya no pasa solo por despidos: ahora tiene una orden judicial encima. Según informó el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino, la Sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó desalojar las instalaciones, donde los trabajadores despedidos mantienen presencia desde el cierre anunciado el 18 de febrero.

Página/12 publicó este 18 de septiembre (abre en una ventana nueva) que el gremio calificó la decisión como “aberrante” y convocó a un abrazo simbólico frente a la fábrica. TN registró desde la puerta de la planta (abre en una ventana nueva) que el sindicato sostiene que la empresa mantiene un lockout patronal y que los trabajadores reclaman volver a trabajar. La cobertura ubica el eje del conflicto en los accesos del establecimiento, con concentración obrera y conferencia de prensa.

El dato duro es ese: el expediente pasó de la discusión por cierre, despidos y ocupación a una resolución de Cámara que habilita liberar la planta. Todavía no hay, en esta pasada, lectura directa del texto completo de la resolución judicial; por eso la atribución queda puesta donde corresponde: en el SUTNA y en las coberturas que informaron la orden. Pero el efecto político y laboral ya está en marcha, porque el gremio respondió con presencia pública y la fábrica dejó de ser solo una postal de cierre industrial para convertirse en una escena de posible desalojo.

El conflicto arrastra siete meses. FATE, una marca histórica del neumático argentino, anunció en febrero el cierre de su planta de San Fernando y dejó a cientos de trabajadores fuera del circuito productivo. Desde entonces, el sindicato insiste en que hubo una paralización patronal y no una medida de fuerza obrera. Ese punto no es menor: si el relato empresarial es cierre por inviabilidad y el relato sindical es lockout, la disputa no se ordena solo por números de balance, sino por quién carga con la responsabilidad de apagar una fábrica que todavía conserva infraestructura, máquinas y oficio acumulado.

La nota también entra en una semana sensible para el empleo argentino. En las últimas 24 horas, el portal ya venía registrando datos de actividad y desempleo, además de otros expedientes industriales como SanCor. FATE agrega una imagen más áspera: no es una estadística abstracta, es una puerta de fábrica, una orden de Cámara y trabajadores organizándose para evitar que el cierre se convierta en clausura definitiva.

Qué mirar ahora: si el juzgado baja la orden a una ejecución concreta, si aparece una instancia de negociación antes del uso de fuerza pública, y si el Ministerio de Trabajo bonaerense o nacional se mete en una salida de reapertura, venta, continuidad productiva o indemnizaciones. El desalojo puede ordenar el inmueble, pero no resuelve por sí solo la pregunta de fondo: qué queda de una industria cuando la discusión llega antes al portón que a una mesa productiva.

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