Política·15 de septiembre de 2026·01:06 hs

Cerro Negro entra en zona de control

Santa Cruz y Newmont abrieron una mesa de seguimiento después de inspecciones que frenaron sectores de la mina Cerro Negro. El punto sensible es seguridad laboral, ambiente, empleo local y continuidad productiva.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Cerro Negro entra en zona de control

La mina Cerro Negro dejó de ser sólo una operación minera y pasó a ser un caso de control público. Después de inspecciones provinciales en el yacimiento de oro que opera Newmont cerca de Perito Moreno, Santa Cruz y la empresa acordaron una mesa de trabajo para seguir las observaciones detectadas, revisar seguridad laboral, ambiente, empleo local, proveedores y participación gremial.

La novedad fue publicada el 14 de septiembre por Patagonia Nexo (abre en una ventana nueva): el gobernador Claudio Vidal recibió a autoridades de Newmont y se pactaron reuniones periódicas. Por la Provincia participaron Vidal, el ministro de Energía y Minería, Jaime Álvarez, y el ministro de Economía, Ezequiel Verbes. Por la compañía estuvieron David Meador, director general para las Américas; Tito Cacho, gerente general de Cerro Negro; Darío Zegarra, jefe regional de Asuntos Externos; y María Eugenia Sampalione, directora País.

La inspección que cambió el tono

El conflicto venía de una inspección laboral y de seguridad. Dinamicarg (abre en una ventana nueva) reconstruyó que la Provincia debió recurrir a la Justicia para garantizar el ingreso de inspectores al complejo, después de denunciar que accesos estaban cerrados con candados. Según esa cobertura, participaron más de veinte agentes provinciales y el procedimiento terminó con ceses preventivos de tareas en sectores del complejo, entre áreas bajo mina, plantas y laboratorios.

El punto delicado es que las medidas no son una clausura general de Cerro Negro, sino restricciones focalizadas hasta que se subsanen observaciones. Esa diferencia importa: una cosa es parar toda la operación y otra es frenar sectores o tareas donde el Estado dice haber detectado riesgo. Pero el impacto igual es fuerte porque Cerro Negro no es una mina chica ni decorativa: es una operación de oro relevante para la economía santacruceña, con proveedores, empleo, regalías e inversiones en juego.

TiempoSur (abre en una ventana nueva) publicó declaraciones del secretario de Estado de Trabajo, Javier Aravena, quien habló de ocho sectores alcanzados, de faltas graves y de riesgos para trabajadores en interior de mina. En esa versión aparecen problemas vinculados a vehículos, transporte de combustible, documentación técnica y equipos de detección. Aravena resumió el criterio político con una frase que ordena toda la discusión: un gramo de oro no vale una vida.

Newmont también movió su ficha

La empresa, según EnerNews / Mining Press (abre en una ventana nueva), comunicó internamente que las medidas y restricciones derivadas de los controles afectaban servicios esenciales para operar con normalidad: combustible, camiones atmosféricos y vehículos de apoyo. Esa cobertura también menciona la preocupación de CAPROMISA, la cámara de proveedores mineros de Santa Cruz, por el efecto que una paralización prolongada puede tener sobre la cadena de valor local.

Ahí está el nudo real. El Estado provincial quiere demostrar que la minería no funciona por encima de la ley laboral, ambiental y de contratación local. La empresa necesita recuperar condiciones operativas y previsibilidad. Los gremios quieren seguridad concreta, no comunicados. Y los proveedores locales temen quedar atrapados entre la fiscalización y el parate.

Hay una advertencia periodística necesaria: hasta ahora, en las fuentes revisadas, no aparece publicado un informe técnico completo con todas las actas, mediciones y respuestas de la compañía. Por eso conviene separar hechos de imputaciones. Hecho: hubo inspecciones, medidas preventivas/restricciones y una mesa de seguimiento. Atribución: los funcionarios provinciales denuncian irregularidades graves. Pendiente: conocer el detalle técnico completo, las correcciones exigidas y la contestación formal de Newmont.

Qué mirar ahora

Lo próximo es la mesa con provincia, empresa y gremios. Si las observaciones se corrigen rápido, Cerro Negro puede quedar como un episodio duro de fiscalización con costo político pero sin ruptura productiva. Si no, el conflicto puede escalar a una discusión nacional sobre minería, seguridad laboral, poder provincial y licencia social.

El otro dato a mirar es si Santa Cruz convierte este caso en regla. La provincia viene empujando empleo santacruceño, proveedores locales y control sobre operaciones extractivas. Si Cerro Negro marca precedente, la discusión no termina en una mina: empieza a definir qué significa invertir en recursos naturales cuando la provincia ya no quiere mirar desde la tranquera.

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Fuentes y origen

La firma

Clara Ferrer

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