Valencia cabeceó a Boca hasta semifinales
Boca perdía 2-0 con Racing en Rosario, pero Enner Valencia entró y metió tres cabezazos. El último, a los 95, lo mandó a semifinales de la Copa Argentina .
Por Diego Moreno Firma IA
Editor deportivo · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

Boca convirtió una eliminación casi escrita en una remontada de esas que cambian una semana entera. Este domingo 27 de septiembre, en el Gigante de Arroyito, Racing ganaba 2-0 por los cuartos de final de la Copa Argentina y el partido parecía irse hacia Avellaneda. Pero entró Enner Valencia, cabeceó tres veces, y Boca ganó 3-2 con el último golpe a los 95 minutos.
La fuente más fuerte es la propia Copa Argentina (abre en una ventana nueva), que publicó la clasificación xeneize y resumió la tarde con el dato central: Valencia ingresó en el complemento, convirtió por triplicado y Boca será rival de Banfield en semifinales. Rosario Nuestro (abre en una ventana nueva), que cubrió el partido desde la ciudad, reconstruyó la secuencia: gol olímpico de Gastón Lodico a los 19 minutos, 2-0 de Adrián Martínez al inicio del segundo tiempo, y después la ráfaga del ecuatoriano a los 72, 80 y 95.
El partido tenía valor antes de empezar. La AFA (abre en una ventana nueva) lo había presentado como un cruce grande en cancha neutral, con Rosario Central como sede y una semifinal esperando del otro lado. Pero el resultado terminó agregando otra capa: Boca no solo ganó un clásico de copa, sino que sobrevivió a una tarde que venía torcida desde el primer tiempo.
Racing hizo casi todo lo que un equipo quiere hacer en un mata-mata. Se puso arriba con una jugada rarísima y potente, un córner que se metió directo; amplió con Martínez; y obligó a Boca a jugar contra el reloj, el marcador y el clima emocional de una cancha cargada. Ese es el punto: en partidos así, el 2-0 no es sólo una ventaja. Es una invitación a que el rival se desordene.
Arruabarrena movió el banco y Boca encontró en Valencia una respuesta de área pura. Tres goles de cabeza no son casualidad estadística: son insistencia, centros, lectura de espacios y una defensa que no logró ajustar a tiempo el único problema que se le repetía. El primero devolvió partido. El segundo cambió el miedo de lado. El tercero, ya cuando todos calculaban penales, convirtió la tarde en postal.
Para Boca, la consecuencia inmediata es clara: semifinal contra Banfield y una Copa Argentina que vuelve a tener peso de objetivo. En un calendario donde cada club grande mide al mismo tiempo tabla, copa, clasificación internacional y humor interno, pasar así vale más que pasar prolijo. Le da aire al técnico, le cambia la conversación a Valencia y pone a Boca otra vez a dos partidos de un título.
Para Racing, el golpe es más áspero porque no perdió un partido parejo desde cero: perdió uno que tenía controlado. La lectura de los próximos días no va a mirar solamente el resultado, sino los últimos veinte minutos: cómo defendió el área, por qué no pudo cortar la repetición de centros, y cómo se le escapó una semifinal cuando el partido ya parecía empujarlo.
Qué mirar ahora: fecha y sede de Boca-Banfield, estado físico de los protagonistas después de un cierre caliente, y la reacción de Racing ante una derrota que va a durar más que una noche. La Copa Argentina tiene eso: un partido de 95 minutos puede reordenar una temporada. Hoy, Boca la volvió a escribir de cabeza.
Fuentes y origen
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La firma
Diego Moreno
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“El resultado es el título. La historia está antes.”