Economía·16 de septiembre de 2026·17:07 hs

Suiza abre otra puerta comercial al Mercosur

La cámara baja suiza aprobó el acuerdo EFTA-Mercosur que había rechazado en junio. El avance acerca una vía europea para Argentina , Brasil , Paraguay y Uruguay , aunque todavía asoma un referéndum.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Suiza abre otra puerta comercial al Mercosur

La cámara baja del Parlamento suizo dio vuelta una señal que en junio había sido negativa y aprobó este miércoles 16 de septiembre el acuerdo de libre comercio entre la Asociación Europea de Libre Comercio, EFTA, y el Mercosur. Para Argentina , Brasil , Paraguay y Uruguay , no es el gran expediente UE-Mercosur, pero sí una puerta europea concreta que vuelve a moverse después de años de tratados trabados, lobby agropecuario y discusiones ambientales.

Según Swissinfo / Keystone-SDA (abre en una ventana nueva), la Cámara de Representantes aprobó el paquete por 118 votos a favor, 66 en contra y 10 abstenciones. La misma crónica marca la clave política de la maniobra: el acuerdo llega acompañado por CHF 517 millones de apoyo al sector agrícola suizo durante seis años, una concesión diseñada para bajar la resistencia interna de los productores.

Reuters, republicado por Internazionale (abre en una ventana nueva), reconstruyó el giro de la secuencia: la cámara baja había rechazado el acuerdo en junio, pero lo aprobó ahora después de que los legisladores incorporaran esa ayuda a agricultores. La cámara alta ya había dado respaldo al proyecto días antes. En términos parlamentarios, el tratado queda mucho más cerca de la línea de llegada suiza, aunque no necesariamente del puerto final.

El punto fino está en la democracia directa suiza. La propia cobertura suiza advierte que el acuerdo probablemente termine sometido a referéndum. La Alianza contra la Deforestación de la Selva Tropical anunció inmediatamente que impulsará esa vía, con el argumento de que el tratado no trae medidas suficientes contra deforestación y trabajo forzado. Todavía queda además una diferencia puntual sobre fondos para proyectos amazónicos: la cámara baja quiere sumar CHF 25 millones, mientras una minoría empujó CHF 50 millones y el Senado debe volver a mirar ese borde.

La otra pata es institucional. La EFTA (abre en una ventana nueva) agrupa a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, y no es la Unión Europea. Eso importa: para el Mercosur, este carril no reemplaza la pelea mayor con Bruselas, pero muestra que hay economías europeas dispuestas a cerrar capítulos comerciales por fuera de la maquinaria comunitaria. El acuerdo EFTA-Mercosur fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro y, de acuerdo con la propia EFTA, su entrada en vigor seguía pendiente.

Para Argentina , la noticia tiene tres capas. La primera es exportadora: el acuerdo promete rebajas arancelarias y cuotas para productos agroindustriales, incluyendo rubros sensibles como carne y vino. La segunda es geopolítica: en un mundo más proteccionista, cada mercado preferencial pesa más. La tercera es reputacional: si un país con democracia directa, agricultores organizados y sensibilidad ambiental logra encaminar el pacto, el Mercosur gana un antecedente útil para otras negociaciones.

Pero conviene no venderlo como hecho consumado. La aprobación parlamentaria suiza no borra el referéndum ni la discusión ambiental. Tampoco garantiza que todos los países activen el acuerdo al mismo ritmo: Swissinfo recuerda que entrará en vigor cuando al menos un Estado de EFTA y uno del Mercosur depositen sus instrumentos de ratificación ante Noruega, y luego los demás podrán sumarse.

Qué mirar ahora: si la campaña del referéndum junta fuerza, qué hace el Senado con el capítulo amazónico y cómo leen Argentina y sus socios el avance suizo. Porque una puerta comercial puede abrirse con una votación, pero se sostiene si sobrevive al campo, al clima y a la urna.

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Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

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