Economía·19 de septiembre de 2026·14:06 hs

Dreyfus puso US$400 millones en Bahía Blanca

Milei recorrió el predio donde Louis Dreyfus Company construirá una planta de molienda de girasol y soja. La escala importa: puerto, oleaginosas y exportación en el mismo mapa.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Dreyfus puso US$400 millones en Bahía Blanca

Bahía Blanca volvió a aparecer en la agenda económica por una obra bien concreta: Louis Dreyfus Company construirá allí una planta de molienda para procesar semillas oleaginosas, principalmente girasol y soja, con una inversión anunciada de US$400 millones.

El dato fue reactivado el 18 de septiembre por la propia Presidencia. En su comunicado oficial, el Gobierno informó que Javier Milei recorrió el predio donde se levantará la instalación industrial y que el proyecto tendrá una capacidad de hasta 4.000 toneladas por día. La visita incluyó una reunión informativa sobre las obras, con funcionarios nacionales y representantes de LDC en Bahía Blanca.

La clave está en la ubicación. Según la cobertura de La Nación (abre en una ventana nueva), la planta estará en un predio de 12 hectáreas junto a la terminal portuaria de Bahía Blanca. Ese detalle ordena todo: no es solamente una fábrica, sino un eslabón pegado al puerto, pensado para recibir semillas, procesarlas y sacar aceites, harinas, pellets y otros subproductos hacia cadenas de exportación.

La empresa ya había anunciado el proyecto el 8 de junio en un comunicado propio. Allí, Louis Dreyfus Company (abre en una ventana nueva) presentó la inversión como una apuesta estratégica en Argentina y detalló que incorporará sistemas de limpieza, descascarado, acondicionamiento, laminado, prensas de alta capacidad y extracción por solvente. También habló de transporte cerrado de productos para operación continua y mayor control de emisiones.

En números, la promesa es grande: La Nación consignó que el complejo apunta a producir unas 400.000 toneladas de aceite crudo de girasol y 75.000 toneladas de aceite crudo de soja por año. Si esos volúmenes se materializan, Bahía Blanca ganaría otro argumento para consolidarse como nodo agroindustrial y logístico, no solo como puerto de salida.

La lectura de mercado es sencilla: Argentina suele exportar mucho valor en estado primario y captura menos cuando el procesamiento queda lejos del origen. Una planta de esta escala no cambia sola la matriz productiva, pero sí puede empujar más trabajo industrial alrededor de una cadena que ya existe: acopio, transporte, mantenimiento, laboratorios, energía, seguros, servicios portuarios y proveedores metalmecánicos.

Para el Gobierno, la foto sirve para mostrar inversión privada en un sector que ya es central en la generación de dólares. Para el interior productivo, la pregunta es más práctica: cuánto derrame queda en proveedores locales, empleo técnico, transporte, energía, mantenimiento, obras portuarias y servicios industriales.

Lo que hay que mirar ahora es el calendario real de construcción, el origen de los equipos, los permisos ambientales y el encastre con la infraestructura de Bahía Blanca. Una inversión de US$400 millones mueve titulares; una planta funcionando mueve camiones, barcos, empleo y divisas. La diferencia está en la ejecución.

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Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

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