Sociedad·25 de septiembre de 2026·09:55 hs

SENASA puso trazabilidad sobre la uva

El organismo actualizó el programa contra Lobesia botrana, la polilla de la vid. La norma ordena controles para uva, pasas, maquinaria agrícola usada y transportes que se mueven entre áreas con plaga y zonas libres.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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SENASA puso trazabilidad sobre la uva

SENASA movió una ficha silenciosa pero importante para las provincias vitivinícolas. Este viernes 25 de septiembre publicó en el Boletín Oficial la Resolución 870/2026 (abre en una ventana nueva), que reordena el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana, la polilla de la vid.

La medida no es un anuncio de campaña ni una foto de cosecha. Es una norma de tránsito sanitario. Define qué productos y objetos quedan bajo control cuando se mueven desde zonas con presencia de la plaga hacia áreas libres: fruta de vid, material vegetal, productos y subproductos sin procesar, pasas de uva sin industrializar, maquinaria agrícola usada, elementos de cosecha, vehículos particulares, cargas y transporte de pasajeros.

El punto práctico es la trazabilidad. La resolución refuerza el uso del Documento de Tránsito Sanitario Vegetal Electrónico, el DTV-e, para movimientos que pueden arrastrar riesgo fitosanitario. SENASA explica que una cosechadora, una podadora o un transporte usado en zonas afectadas puede llevar residuos vegetales capaces de mover la plaga de una región a otra. En una economía donde Mendoza, San Juan, La Rioja, Patagonia y otras zonas vitivinícolas dependen de sostener estatus sanitarios, ese detalle técnico tiene impacto real.

La norma declara como hospedante principal a las especies del género Vitis. También habilita a la Dirección Nacional de Protección Vegetal a incorporar medidas sobre otras especies si la vigilancia nacional o nueva evidencia científica lo justifican. Es decir: el mapa no queda congelado; se puede ajustar si cambia el riesgo.

El anexo publicado en la edición web del Boletín Oficial agrega reglas más finas. Allí aparecen el tratamiento cuarentenario para fruta fresca de vid y pasas sin industrializar, el sistema de mitigación de riesgo para uva fresca destinada al mercado interno y las condiciones para mover maquinaria agrícola usada desde áreas bajo supresión o de baja prevalencia hacia áreas libres. La inscripción de máquinas cosechadoras de vid, además, se mantiene como declaración jurada y sin vencimiento.

Para productores, bodegas, transportistas y controles de frontera interna, la pregunta ya no es solo si la uva llega. Es con qué documento, desde qué zona, con qué tratamiento y con qué garantía de que no está trasladando un problema sanitario. La página oficial de trámite del DTV-e (abre en una ventana nueva) ya lo define como una herramienta para mitigar riesgos de propagación de plagas durante el transporte de productos vegetales.

El cambio también tiene una lectura de mercado. Una plaga no necesita convertirse en crisis nacional para encarecer una campaña: alcanza con trabar movimientos, cerrar áreas, demorar cargas o complicar exportaciones. La resolución de SENASA busca prevenir justamente eso: que una falla logística en la cosecha se transforme en daño productivo regional.

Qué mirar ahora: cómo se implementa el control en plena logística de vendimia y precosecha, si las provincias actualizan rápido sus áreas y circuitos operativos, y si productores chicos pueden cumplir con el DTV-e sin que la carga administrativa se vuelva otro cuello de botella. En sanidad vegetal, el trámite aburrido muchas veces es la barrera entre una campaña normal y un problema caro.

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Fuentes y origen

La firma

Clara Ferrer

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“Lo importante no es qué pasó. Es qué cambió.”

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