Salud·24 de septiembre de 2026·17:56 hs

Malbrán puso lupa sobre el agua de diálisis

El instituto informó que refuerza la vigilancia microbiológica externa del agua usada en hemodiálisis. En 2025 y 2026 ya analizó 3.335 muestras de 37 servicios, centros, hospitales y sanatorios del país.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Malbrán puso lupa sobre el agua de diálisis

La noticia parece técnica, pero toca una zona sensible de la salud pública: el agua que entra en contacto con pacientes durante la hemodiálisis. La ANLIS Malbrán informó el 23 de septiembre que su Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas, a través del Laboratorio de Bacteriología Sanitaria, está fortaleciendo la vigilancia microbiológica del agua utilizada en esos procedimientos para detectar contaminaciones a tiempo y reducir el riesgo de brotes e internaciones.

El punto no es menor. Según explicó la directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones, una persona en hemodiálisis puede entrar en contacto con alrededor de 360 litros de agua por semana. La comparación que dio el organismo ordena el tamaño del riesgo: una persona sana suele consumir entre 14 y 21 litros semanales. En diálisis, entonces, la calidad del agua no es un detalle de mantenimiento; es parte del tratamiento.

El dato central está en el comunicado oficial publicado por Argentina .gob.ar (abre en una ventana nueva). Durante 2025 y lo que va de 2026, el Malbrán analizó 3.335 muestras provenientes de 37 centros, servicios de diálisis, unidades nefrológicas, hospitales y sanatorios de distintos puntos del país. Esas muestras complementan los controles internos que hacen los propios servicios sobre sus sistemas de tratamiento, distribución de agua y equipamiento.

La diferencia es que el Malbrán suma una mirada externa y de mayor resolución. El análisis combina microbiología convencional con herramientas como espectroscopía infrarroja, espectrometría de masas MALDI-TOF y, cuando la situación epidemiológica lo requiere, secuenciación de genoma completo. En criollo: no se trata solamente de ver si hay contaminación, sino de identificar qué microorganismo aparece, si puede formar biofilms, si persiste en el sistema y si se parece a aislamientos clínicos hallados en pacientes.

Ese último punto es clave para investigar brotes. El jefe del Laboratorio de Bacteriología Sanitaria, Diego Ruggeri, explicó que comparar microorganismos del agua con aislamientos clínicos permite evaluar si podrían corresponder a una misma población bacteriana persistente o a eventos independientes. La vigilancia deja de ser una planilla y se vuelve una herramienta de trazabilidad sanitaria.

El marco regulatorio ya reconoce que el agua de diálisis exige controles especiales. La normativa sanitaria publicada en Infoleg (abre en una ventana nueva) establece requisitos para equipos, sistemas de tratamiento y controles bacteriológicos, y obliga a actuar ante determinados hallazgos, especialmente bacilos Gram negativos no fermentadores. El registro público del INCUCAI (abre en una ventana nueva) muestra además que la diálisis es una red sanitaria extendida, con centros y servicios distribuidos en todo el país.

El procedimiento del Malbrán dura aproximadamente siete días, con controles intermedios. Pero si aparece un microorganismo que requiere intervención, el laboratorio no espera al informe final: notifica inmediatamente al servicio para que tome medidas. Entre las correcciones posibles están aislar preventivamente una sección, el anillo de distribución o los puestos afectados; limpiar y desinfectar el sistema de tratamiento y distribución del agua, incluida la ósmosis inversa; y tomar nuevas muestras para verificar que el problema se corrigió.

La historia no viene con alarma roja ni con denuncia espectacular. Justamente por eso importa. Muchas veces la prevención sanitaria funciona cuando nadie la ve: antes del brote, antes de la internación, antes de que una bacteria encuentre una superficie húmeda donde quedarse. Qué mirar ahora: si el programa amplía la cantidad de centros vigilados, si publica reportes periódicos de hallazgos, y si las provincias integran esos datos con habilitaciones, auditorías e investigación de infecciones asociadas al cuidado de la salud.

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La firma

Clara Ferrer

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