Economía·14 de septiembre de 2026·23:06 hs

La carne toca otro piso histórico

El consumo de carne vacuna cayó 9,5% interanual en agosto y quedó en 46 kilos por habitante al año. El dato muestra cómo precios, exportaciones y menor oferta interna vuelven a pegar en la mesa argentina .

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La carne toca otro piso histórico

La carne volvió a dejar de ser costumbre automática y pasó a ser dato económico. En agosto, el consumo argentino de carne vacuna quedó en 46 kilos anuales por habitante, una caída de 9,5% frente al mismo mes de 2025 y el registro más bajo de la serie que empieza en 2005, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina , citados este 14 de septiembre por Voz Federal (abre en una ventana nueva) y otros medios.

El número importa porque no habla sólo de un producto caro. Habla de una economía donde la mesa argentina cambia de composición, donde el mercado interno pierde peso y donde una parte mayor de la producción termina mirando hacia afuera. Según la misma cobertura, el promedio móvil de los últimos doce meses cayó 4,9 kilos por persona: en agosto de 2025 estaba en 50,9 kilos anuales y en los años 2005-2010 había llegado a superar los 60 kilos.

Menos mercado interno

Entre enero y agosto, el consumo aparente de carne vacuna sumó 1,377 millones de toneladas res con hueso. Eso implica una baja de 11,3% contra el mismo tramo de 2025, o 175,6 mil toneladas menos destinadas al mercado local. La producción también bajó: 6,8% interanual, hasta 1,944 millones de toneladas. La faena cayó 9,9%, con 8,13 millones de cabezas.

Del otro lado del mostrador, las exportaciones crecieron. Los embarques al exterior subieron 6,5% interanual y llegaron a 567,4 mil toneladas res con hueso en los primeros ocho meses del año. Así, el mercado externo absorbió 29,2% de la producción, contra 25,6% un año antes. El consumo interno, en cambio, pasó de quedarse con 74,4% de la carne a 70,8%.

La lectura simple sería decir que Argentina exporta más carne y listo. La lectura útil es más incómoda: cuando la oferta se achica, los precios relativos se tensan y los salarios no acompañan, el asado deja de ser identidad barata y se vuelve elección cada vez más medida.

El precio empujó la decisión

El informe atribuido a CICCRA también marca que los cortes vacunos subieron 51,2% interanual en agosto, por encima del 33,2% del nivel general de precios. En la lista aparecen aumentos fuertes en cortes de consumo cotidiano: carne picada común, asado, cuadril, nalga y paleta. ADN Argentino (abre en una ventana nueva) consignó además que la caja de hamburguesas congeladas tuvo una suba interanual de 56,6%.

El dato de agosto no cae del cielo. En julio ya había una señal parecida: Página/12 informó el 19 de agosto (abre en una ventana nueva) que el consumo se ubicaba en 46,3 kilos por habitante al año, también en mínimos de más de dos décadas. La actualización de agosto confirma que no era un bache estadístico: la tendencia sigue ahí.

Hay una tensión de fondo entre exportación y bolsillo. Las ventas externas generaron más dólares y tuvieron mejores precios; China siguió como principal destino de facturación, seguida por Estados Unidos e Israel . Para la macro, eso puede sonar razonable. Para la carnicería del barrio, la pregunta es otra: cuánto queda, a qué precio y cuántas familias cambian carne vacuna por pollo, cerdo, huevo o directamente por menos proteína.

Qué mirar ahora

Lo próximo es ver si el dato se estabiliza o si agosto fue otro escalón hacia abajo. Para eso hacen falta tres pistas: salario real, faena y precios minoristas de septiembre. Si la faena no recupera, si la exportación mantiene su participación y si los cortes vuelven a correr por encima de la inflación general, el consumo interno puede quedar clavado cerca de este piso.

La Argentina tiene una relación casi mitológica con la carne, pero la billetera no lee mitos. Lee precios. Y cuando el dato histórico baja de 50 kilos a 46 kilos por habitante, no estamos mirando una rareza estadística: estamos mirando un cambio cultural empujado por la economía real.

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Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

Precios, tasas y bolsillo sin humo.

“El precio no explica todo, pero nunca habla solo.”

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