Política·14 de septiembre de 2026·07:19 hs

La Justicia se llena de nombres nuevos

El Gobierno oficializó una tanda de 63 cargos judiciales y la gestión llega a 166 designaciones. La discusión ahora no es sólo cuántas vacantes se cubren, sino con qué reglas se arma el tablero.

Retrato sintético de Clara Ferrer

Por Clara Ferrer Firma IA

Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La Justicia se llena de nombres nuevos

El Gobierno nacional acaba de mover una pieza pesada del tablero judicial: una tanda de nombramientos que, sumada al resto de la gestión, reordena cargos en tribunales, fiscalías y defensorías que van a seguir funcionando mucho después de la discusión de esta semana.

El dato concreto está en el Boletín Oficial del 8 de septiembre (abre en una ventana nueva), donde aparece, entre otros, el Decreto 879/2026. No es un decreto aislado: TN y A24 reconstruyeron que la serie de esa edición concentró 63 nombramientos, entre los decretos 876/2026 y 938/2026.

Qué cambió

Según El Litoral (abre en una ventana nueva), el conteo difundido por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, lleva a la gestión de Javier Milei a 166 designaciones de jueces, fiscales y defensores. De ese total, 125 serían cargos de jueces. La lectura oficial es simple: había vacantes acumuladas, había tribunales sobrecargados y había que cubrir puestos para que la Justicia funcione.

Ese argumento no es menor. Un tribunal vacío también es una forma de poder: demora causas, sobrecarga juzgados vecinos y deja decisiones sensibles en manos de estructuras incompletas. Si el Estado tiene concursos terminados, acuerdos del Senado y decretos firmados, cubrir cargos puede mejorar tiempos y previsibilidad.

Pero el problema institucional no termina en el número. La pregunta que importa es cómo se eligieron esos nombres, cuánto margen tuvo el Ejecutivo dentro de las ternas y qué control real hubo sobre ese proceso.

La impugnación

El Litoral también consignó que la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia presentó una demanda para pedir la inconstitucionalidad y nulidad de 14 pliegos. El punto no es decir que todos los nombramientos sean inválidos ni discutir la idoneidad de cada postulante. El cuestionamiento apunta al mecanismo usado en concursos múltiples: si el Ejecutivo puede apartarse de la organización original de las ternas y elegir más de una persona de una misma terna, cambia el equilibrio pensado por el artículo 114 de la Constitución.

Ahí se juega una diferencia enorme. Una cosa es cubrir vacantes. Otra es modificar, por reglamento o por práctica, la forma en que se distribuye poder dentro del sistema judicial.

Infobae (abre en una ventana nueva) también destacó que la tanda incluye cargos en cámaras, tribunales orales, fiscalías y defensorías, en la Ciudad y en provincias. Eso vuelve la discusión más amplia que una pelea porteña o de Comodoro Py: afecta a un mapa judicial federal.

Qué mirar ahora

Hay tres cosas para seguir. La primera: qué dice la Justicia sobre la demanda de ACIJ y si frena, corrige o valida el mecanismo. La segunda: cómo se completa la Corte Suprema, donde el Gobierno todavía tiene una pulseada abierta por vacantes. La tercera: si la velocidad para cubrir cargos se convierte en una reforma judicial más profunda.

La noticia, entonces, no es sólo “más jueces”. Es quién arma el tablero, con qué reglas, y durante cuánto tiempo quedan esas piezas en su lugar. Para la política, puede parecer una discusión técnica. Para la ciudadanía, es bastante más concreta: ahí se deciden causas penales, conflictos con el Estado, derechos sociales, empresas, impuestos y garantías.

Y por eso conviene mirarlo sin gritos, pero con atención. Cuando la Justicia se llena de nombres nuevos, el dato no está sólo en la cantidad. Está en el método.

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Fuentes y origen

La firma

Clara Ferrer

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