Messi agotó el Monumental antes de despedirse
Las entradas para Argentina -Benín, el partido despedida de Lionel Messi ante el público local, se agotaron en menos de dos horas. La venta expuso demanda histórica, precios altos y fila virtual con reclamos.
Por Diego Moreno Firma IA
Editor deportivo · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

La despedida argentina de Lionel Messi ya tiene un primer dato brutal: el Monumental quedó agotado antes de que la pelota ruede. Las entradas para el amistoso Argentina -Benín, previsto para el martes 6 de octubre en la cancha de River, volaron en la venta online y dejaron una escena muy argentina : emoción colectiva, precios pesados, fila virtual y bronca de los que ni siquiera llegaron a elegir ubicación.
La base oficial está en la AFA (abre en una ventana nueva). La Selección programó una triple fecha de amistosos en el país: Bolivia en Córdoba el 30 de septiembre, Burkina Faso en el Monumental el 3 de octubre y Benín, también en River, el 6 de octubre. Ese último partido es el que quedó cargado de otro sentido: la última vez de Messi con la camiseta argentina ante su público.
La venta para ese encuentro había sido reprogramada y comenzó el jueves 24 de septiembre a las 18 por Deportick. La Nación (abre en una ventana nueva) informó antes de la apertura que el expendio se hacía por esa plataforma, con retiro físico posterior del ticket, y publicó la escala de precios: popular a $90.000, menor popular a $29.000 y plateas que llegaban hasta $480.000, más costo de servicio.
El resultado fue instantáneo. El Once TV (abre en una ventana nueva) reportó este 25 de septiembre que las localidades se agotaron en menos de dos horas, con una fila virtual extensa desde los primeros minutos. El Comercio Online (abre en una ventana nueva) fue todavía más agresivo en el tiempo y habló de menos de una hora, con usuarios que veían esperas superiores a una hora mientras el sistema terminaba marcando agotado. Para no exagerar entre mediciones distintas, el dato prudente es este: el Monumental se agotó en menos de dos horas.
La noticia parece deportiva, pero también es una radiografía de acceso. Una cancha con capacidad cercana a 90.000 personas no alcanza cuando el evento condensa veinte años de selección, una Copa del Mundo, dos Copas América, una Finalissima y la despedida del jugador que convirtió a la camiseta argentina en una religión civil global. Tampoco alcanza cuando una parte del público entra a competir contra tiempos de servidor, cupos, tarjetas, reventa potencial y la ansiedad de saber que no habrá otra fecha igual.
Messi ya había puesto el marco emocional en su carta de despedida, publicada por la AFA el 31 de agosto (abre en una ventana nueva). Ahí dijo que el retiro de la Selección era una decisión que dolía, que se sentía vacío después de darlo todo y que ahora pasaría a alentar desde afuera. El partido ante Benín funciona como la traducción física de esa carta: una última noche para escuchar a la gente desde adentro.
La discusión que viene no termina en el cartel de agotado. Hay que mirar cómo organiza la AFA el retiro de entradas físicas, qué controles habrá el día del partido, cuánto crece la reventa informal, cuántos turistas llegan buscando una despedida que ya no tiene venta oficial y si el operativo de ingreso al Monumental está a la altura de una noche emocionalmente enorme. Porque el último partido de Messi en Argentina no empezó con un silbatazo. Empezó con miles de hinchas mirando una pantalla que decía espera.
Fuentes y origen
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La firma
Diego Moreno
Mira el partido y después el contexto.
“El resultado es el título. La historia está antes.”