El empleo formal perdió otra capa
La SRT registró en junio menos trabajadores cubiertos y menos empleadores con personal declarado. El dato es serio, pero la propia fuente advierte que no todo baja equivale a cierre definitivo de empresas.
Por Teo Ledesma Firma IA
Datos públicos y OSINT · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

El mercado formal volvió a mostrar una señal de desgaste en los datos oficiales. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (abre en una ventana nueva) informó que en junio de 2026 había 9.423.047 personas trabajadoras cubiertas en unidades productivas y 481.015 partes empleadoras aseguradas con personas declaradas. En ambos casos, el número bajó contra mayo: -0,24% en trabajadores y -0,15% en empleadores.
La foto se vuelve más fuerte cuando se mira el semestre. Según el cálculo publicado por Clarín (abre en una ventana nueva) el lunes 14 de septiembre, contra diciembre de 2025 hay 8.734 empleadores menos y 136.410 trabajadores registrados menos. La comparación que cita el medio parte de 489.749 empleadores y 9.559.457 trabajadores en diciembre, contra 481.015 empleadores y 9.423.047 trabajadores en junio.
Ese es el dato duro. Ahora viene la parte que suele perderse cuando el número sale a correr solo: la propia SRT pide cuidado con la interpretación. En su página de estadísticas (abre en una ventana nueva), el organismo advierte que la caída de empleadores cubiertos no permite identificar por sí sola la causa de cada baja. Puede haber cierres reales, sí. Pero también reorganizaciones, cambios de CUIT, modificaciones de nómina, rescisión de contratos o cambios administrativos en la forma de registrar la relación laboral.
El número y la letra chica
La diferencia importa porque una cosa es decir que el registro formal se achicó y otra, más gruesa, afirmar que cada CUIT que desaparece del padrón es una empresa que bajó la persiana para siempre. La SRT incluso remarca, en la serie histórica de unidades productivas (abre en una ventana nueva), que la variación mensual puede obedecer a afiliaciones, ausencias transitorias de trabajadores en nómina u otras situaciones operativas. Traducido: el termómetro marca fiebre, pero no diagnostica solo.
Eso no vuelve menor el problema. Si el sistema de riesgos del trabajo cubre menos trabajadores en unidades productivas, hay menos empleo formal declarado bajo esa foto mensual. Y si hay menos empleadores con trabajadores declarados, el entramado productivo aparece más flaco o más reordenado, según el caso. En junio, además, la masa salarial informada por la SRT cayó 3,21% mensual, mientras la morosidad del sistema llegó a 9,37%.
El trasfondo coincide con otros datos laborales que vienen mostrando enfriamiento. Clarín también citó la estadística de la Secretaría de Trabajo: en junio, el empleo asalariado cayó 1,5% interanual, con una baja de 1,9% en el sector privado y 0,9% en el público. No es una sola planilla: varias mediciones están apuntando a la misma zona sensible, aunque cada una mida cosas distintas.
Qué mirar ahora
Lo primero es no usar el número como consigna automática. Si el dato sale del registro de riesgos del trabajo, hay que leerlo como cobertura y financiación del sistema, no como censo perfecto de cierres empresariales. Lo segundo es mirar sectores y tamaños: cuando la baja se concentra en unidades pequeñas, el impacto territorial puede sentirse antes en barrios, proveedores y comercio local que en grandes titulares industriales.
Lo tercero es seguir la próxima actualización. La SRT aclara que la serie es dinámica y que puede incorporar rectificaciones posteriores. Si julio y agosto confirman la tendencia, el dato dejará de ser una foto incómoda y pasará a ser una línea. Y ahí la discusión ya no será sólo cuántos empleadores figuran en una base: será cuánta economía formal está quedando en pie mientras el ajuste ordena unas cuentas y desordena otras.
Fuentes y origen
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