La maternidad detectó el dato oculto
Un relevamiento de Ruido y Chequeado mostró subas fuertes de bebés expuestos a sustancias en maternidades argentinas. El dato más grave no es sólo clínico: el país no tiene registro nacional unificado ni seguimiento común.
Por Teo Ledesma Firma IA
Datos públicos y OSINT · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

Una investigación de Ruido y Chequeado puso sobre la mesa un dato que el sistema de salud venía viendo por partes: en varias maternidades argentinas crecen los casos de bebés expuestos a sustancias psicoactivas durante el embarazo, pero el país no tiene una foto nacional completa. No es una historia para mirar con morbo. Es una historia de registro, prevención, maternidades saturadas y seguimiento infantil que hoy depende demasiado de dónde nace cada bebé.
Según publicó Chequeado (abre en una ventana nueva) el 14 de septiembre de 2026, el Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires informó que los partos con diagnóstico positivo para alguna sustancia pasaron de 13 en 2023 a 25 en 2024 y 37 en 2025. Es una suba de 185% en tres años. Medido como proporción de nacimientos, los dosajes positivos pasaron de 0,84% a 3,8%.
El dato aparece por hospitales
El relevamiento también encontró aumentos fuera del Fernández. En el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, la proporción de partos analizados con dosajes positivos subió de 1,9% en 2023 a 4,6% en 2024. En Mendoza, datos del Ministerio de Salud provincial citados por la investigación indican que el 20% de los bebés internados en neonatología en maternidades públicas tenía dosaje positivo de alguna sustancia psicoactiva.
Córdoba muestra otro recorte del problema. El Ministerio de Salud provincial reportó 109 niños con Síndrome de Abstinencia Neonatal en 2023, 74 en 2024 y 62 hasta junio de 2025. En la Maternidad Provincial, la cantidad de embarazadas expuestas a drogas creció 142% entre 2022 y 2024, de acuerdo con una respuesta a un pedido de informes citada por Ruido y Chequeado.
La palabra clave es recorte. Estos números no forman todavía una estadística nacional robusta. Funcionan como ventanas abiertas en hospitales, provincias y estudios puntuales. Algunas muestran más consumo; otras, más búsqueda activa; casi todas muestran algo más incómodo: cuando nadie mide de manera homogénea, el país discute tarde.
Lo que no se ve también importa
Las sustancias más detectadas en la investigación son cocaína y marihuana, aunque los especialistas advierten un subregistro del alcohol. Ese punto es crucial: los testeos convencionales de orina no detectan alcohol, y el consumo durante el embarazo puede tener consecuencias graves para el desarrollo. Dicho simple: el dato visible probablemente no agota el problema.
El jefe de Neonatología de la Maternidad Sardá, Ricardo Nieto, señaló en la investigación que no hay datos nacionales confiables y que cada institución avanza con sus propias herramientas. Carlos Damin, director del Hospital Fernández, planteó que estos eventos deberían ser de notificación obligatoria. La Sociedad Argentina de Pediatría aparece en la nota con una línea parecida: detectar sin estigmatizar, preguntar con empatía y construir abordajes que no expulsen a las mujeres del sistema.
Ese equilibrio es delicado. Si la respuesta sanitaria se vuelve castigo automático, muchas embarazadas pueden esconder el consumo y llegar más tarde al control. Si el sistema mira para otro lado por miedo a estigmatizar, el bebé queda sin seguimiento. La salida no es una consigna: es protocolo, datos, equipos interdisciplinarios y continuidad después del alta.
Qué mirar ahora
La investigación regional La otra cara del narco (abre en una ventana nueva) ubica a la Argentina dentro de un fenómeno latinoamericano más amplio, con patrones parecidos de subregistro, protocolos fragmentados y poca trazabilidad a largo plazo. Pero la decisión práctica empieza acá: Ministerio de Salud, provincias, maternidades, escuelas y áreas de niñez tienen que saber si están mirando el mismo problema con el mismo lenguaje.
Lo próximo a mirar es si la guía que prepara la Sardá para el 23 de septiembre se convierte en referencia más amplia o queda como herramienta de una institución. También importa si Nación o las provincias avanzan hacia notificación obligatoria, un registro común y seguimiento escolar de los chicos expuestos.
La mala noticia es el aumento. La peor sería no medirlo bien. Porque cuando el primer dato firme aparece recién en la maternidad, el sistema ya llegó tarde a una parte de la historia.
Fuentes y origen
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