Economía·22 de septiembre de 2026·16:37 hs

El acuerdo con Trump chocó con Congreso

Bloomberg Línea informó que el Gobierno argentino no tiene votos para ratificar el ARTI y busca renegociar términos con Washington. El pacto prometía más acceso para exportaciones argentinas, pero todavía no entró en vigor.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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El acuerdo con Trump chocó con Congreso

El acuerdo comercial que Javier Milei presentó como una de sus grandes llaves hacia Estados Unidos volvió a trabarse donde menos épica hay: en el Congreso. Este martes 22 de septiembre, Bloomberg Línea (abre en una ventana nueva) informó que asesores del Presidente le dijeron a la administración Trump que no cuentan con los votos necesarios para ratificar el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, conocido como ARTI, firmado en febrero.

La novedad, atribuida por Bloomberg a fuentes familiarizadas con conversaciones reservadas, agrega una segunda capa: Buenos Aires busca renegociar términos después del fallo de la Corte Suprema estadounidense sobre los aranceles globales de Donald Trump. Del lado norteamericano, siempre según la misma reconstrucción, la respuesta habría sido bastante seca: renegociar abriría un precedente para que otros países pidan mejores condiciones, y Washington quiere que la Argentina cumpla con la ratificación.

El ARTI no es un comunicado más. El 5 de febrero, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (abre en una ventana nueva) informó que Jamieson Greer y el canciller Pablo Quirno habían firmado el acuerdo. La lectura estadounidense fue clara: bajar barreras históricas y abrir mercado para exportadores norteamericanos, desde vehículos hasta productos agrícolas, dentro de una alianza económica y de seguridad con Milei.

La Cancillería argentina (abre en una ventana nueva) lo vendió como un acceso preferencial a la principal economía del mundo. En esa presentación dijo que Estados Unidos eliminaría aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos, con una recuperación potencial de exportaciones por 1.013 millones de dólares. También destacó la ampliación de la cuota de carne bovina argentina a 100.000 toneladas para 2026, es decir 80.000 toneladas adicionales sobre la cuota previa.

Pero el precio político estaba del lado argentino. El comunicado oficial incluyó compromisos locales: eliminar aranceles para 221 posiciones de origen estadounidense, reducir al 2% otras 20, otorgar cuotas para vehículos, carne y productos agrícolas, simplificar procedimientos y avanzar en estándares de propiedad intelectual, comercio digital y economía tecnológica. Es decir: el acuerdo prometía exportaciones y confianza, pero también exigía concesiones concretas que tenían que sobrevivir a la política doméstica.

Ahí aparece el punto que venía acumulando presión. El 27 de agosto, un parte de Argentina .gob.ar (abre en una ventana nueva) registró una reunión de funcionarios argentinos con el representante comercial adjunto Jeffrey Goettman en el marco del ARTI. Un día después, TN (abre en una ventana nueva) informó que Goettman había subrayado la importancia de la ratificación y que el convenio todavía no había completado los procedimientos internos necesarios para entrar en vigor. Según esa nota, el acuerdo aún no había sido enviado al Congreso argentino para su aprobación.

La dificultad no es solamente contable. Milei llega al tramo final del año legislativo con Presupuesto 2027, discapacidad, reformas, agenda internacional y una campaña reeleccionista ya asomando por la ventana. Meter un acuerdo comercial con Estados Unidos , con impacto en carne, autos, patentes, importaciones y sectores industriales sensibles, no parece una votación de trámite. Menos todavía si Washington lee que ya dio beneficios y ahora espera reciprocidad.

Para el bolsillo argentino, la discusión puede sonar lejana, pero no lo es. El ARTI toca exportaciones, importaciones, costos de insumos, propiedad intelectual, carne, tecnología y el modo en que el Gobierno intenta vender previsibilidad al mundo. Si se ratifica, habrá ganadores y perdedores sectoriales. Si se demora, el relato de alineamiento automático con Trump choca contra una verdad bastante argentina : ningún acuerdo externo reemplaza los votos internos.

Qué mirar ahora: si el Ejecutivo manda finalmente el ARTI al Congreso, si intenta partir la discusión por capítulos, si el encuentro de Milei con Trump en Nueva York destraba algo, y qué sectores empresarios empiezan a hacer lobby a favor o en contra. El acuerdo existe en papeles. La pregunta es si existe también en política.

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Fuentes y origen

La firma

Ricky Bértola

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“El precio no explica todo, pero nunca habla solo.”

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