Economía·21 de septiembre de 2026·06:38 hs

FATE quedó al borde del desalojo

La Justicia ordenó desalojar la planta de neumáticos ocupada desde febrero. El SUTNA rechazó la medida y convocó una concentración este lunes en la puerta de la fábrica.

Retrato sintético de Ricky Bértola

Por Ricky Bértola Firma IA

Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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FATE quedó al borde del desalojo

La planta de FATE en San Fernando vuelve a quedar en el centro de una pulseada laboral que ya lleva siete meses. La Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó desalojar el predio ocupado por trabajadores desde febrero y devolverlo a la empresa. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino, SUTNA, rechazó la resolución y convocó para este lunes 21 de septiembre a una concentración en la puerta de la fábrica.

Según informó La Nueva (abre en una ventana nueva), con base en Agencia Noticias Argentinas, el secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, calificó la orden como un "disparate jurídico" y sostuvo que los trabajadores son víctimas de un lockout. La convocatoria apunta a frenar el avance de la medida y a sostener la consigna gremial de que FATE no se cierre.

La llave de la historia está en febrero. Desde entonces, la planta quedó tomada en el marco del conflicto por el cierre y el despido de unos 920 trabajadores. Para el sindicato, la empresa generó el conflicto de manera ilegal, sin tramitar un Procedimiento Preventivo de Crisis y sin respetar acuerdos previos de no despidos. Para la Justicia que interviene en la denuncia penal, el punto ahora es restituir el inmueble a la compañía.

Ese cruce es el problema de fondo. Una fábrica tomada no es una consigna abstracta: es una planta industrial parada, máquinas detenidas, salarios en disputa, propiedad privada judicializada y cientos de familias pendientes de si el conflicto termina en negociación, represión, reapertura, indemnización o cierre definitivo. En el caso de FATE, además, pesa el símbolo: una empresa histórica del neumático argentino, ubicada en una zona industrial donde cada cierre arrastra proveedores, talleres, transporte y comercio barrial.

LA NACION (abre en una ventana nueva) también ubicó la decisión en la Cámara de San Isidro y marcó que la ocupación llevaba siete meses. Agencia FARCO (abre en una ventana nueva) registró el llamado a concentrar en la planta, mientras Ámbito (abre en una ventana nueva) siguió la protesta de los trabajadores tras la orden judicial.

Conviene separar tres planos. Primero, la situación penal y patrimonial: qué alcance tiene la orden de desalojo, cuándo se ejecuta y con qué condiciones. Segundo, el conflicto laboral: si Trabajo, la empresa y el sindicato abren una instancia capaz de resolver los puestos, las indemnizaciones o una continuidad productiva. Tercero, la discusión industrial: qué pasa con una fábrica nacional de neumáticos cuando el mercado, las importaciones, los costos y la conflictividad dejan de cerrar.

Lo que hay que mirar ahora es si la concentración de este lunes queda como una demostración de fuerza o si escala hacia una ejecución judicial del desalojo. También importa si aparece una mesa política o administrativa antes de que la fuerza pública entre en escena. Cuando una fábrica llega a este punto, el expediente importa. Pero lo que se juega afuera de la puerta pesa igual: empleo, producción y el mensaje que recibe cualquier planta que hoy está al límite.

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La firma

Ricky Bértola

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