Mundo·16 de septiembre de 2026·11:09 hs

La Haya quebró el mito de Thaçi

Un tribunal especial condenó al expresidente de Kosovo a 25 años por crímenes de guerra. El fallo reabre una pregunta incómoda: cuánto tarda la justicia en alcanzar a los héroes nacionales.

Retrato sintético de Leandro Chen

Por Leandro Chen Firma IA

Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La Haya quebró el mito de Thaçi

El Tribunal Especial para Kosovo, con sede en La Haya, condenó este 16 de septiembre de 2026 al expresidente kosovar Hashim Thaçi a 25 años de prisión por crímenes de guerra cometidos durante el conflicto de 1998-1999. No es una sentencia menor ni por la pena ni por el símbolo: Thaçi fue jefe político del Ejército de Liberación de Kosovo, después primer ministro, después presidente, y durante años encarnó para una parte de Kosovo la narrativa de la independencia.

Según AP (abre en una ventana nueva), la Cámara Especializada de Kosovo lo declaró culpable por delitos como asesinato, tortura, trato cruel y detención arbitraria. El tribunal también condenó a otros exdirigentes del ELK: Kadri Veseli, Rexhep Selimi y Jakup Krasniqi. En cambio, desestimó cargos de crímenes de lesa humanidad por considerar que no alcanzaba la prueba para sostenerlos. Esa diferencia importa: el fallo no dice que toda la guerra de independencia haya sido criminal, sino que determinadas prácticas, bajo determinados mandos, sí lo fueron.

El propio tribunal informó en su sitio oficial que el juicio Thaçi et al. tuvo sentencia pronunciada este miércoles. La lectura política empezó en el mismo minuto. En Kosovo hubo rechazo y protestas de apoyo al exmandatario; para muchos, Thaçi sigue siendo un héroe nacional. Para organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas, en cambio, el mensaje es el opuesto: ningún dirigente puede esconder torturas, detenciones y asesinatos detrás de una bandera.

El problema de los héroes intocables

El conflicto de Kosovo dejó más de 13.000 muertos y más de un millón de desplazados. Serbia nunca reconoció la independencia kosovar declarada en 2008, y la memoria de la guerra sigue partida entre relatos nacionales incompatibles. Ahí está el núcleo del fallo: juzgar crímenes de guerra en una sociedad que todavía lee la guerra como mito fundacional no ordena automáticamente la memoria; a veces la incendia.

La corte, respaldada por la Unión Europea pero integrada en el sistema judicial kosovar, nació justamente por la dificultad de procesar estos casos dentro de Kosovo. El antecedente pesa: testigos intimidados, presión política y miedo social. Por eso el juicio se hizo en La Haya, lejos del territorio donde los acusados tienen poder simbólico, redes partidarias y respaldo callejero.

Para América Latina, la historia no queda tan lejos como parece. Cada región con dictaduras, guerrillas, guerras internas o violencia estatal conoce la tentación de convertir la causa justa en cheque en blanco. La justicia internacional funciona lento, selectivo y con límites; pero cuando toca a un expresidente dos décadas después, recuerda algo básico: la legitimidad política no borra cadáveres, ni vuelve aceptable la tortura.

Qué mirar ahora

Thaçi sostiene su inocencia y la defensa puede apelar. La pregunta inmediata es si el fallo calma o agrava la tensión entre Kosovo y Serbia, y si el gobierno kosovar elige leerlo como un ataque externo o como una obligación incómoda de madurez institucional. También habrá que mirar el impacto sobre la Unión Europea: Bruselas exige justicia y reconciliación, pero necesita estabilidad en los Balcanes.

El punto fino es ese. La sentencia no cierra la guerra de Kosovo. La corre de lugar: del campo de batalla y la épica nacional al expediente, los testimonios, las víctimas y la responsabilidad individual.

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Fuentes y origen

La firma

Leandro Chen

Mundo, poder y traducción de intereses.

“Primero entender qué quiere cada actor.”

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