Trump levantó muro en Big Bend
CBP empezó a instalar paneles del muro fronterizo en Big Bend 1, un tramo remoto de Texas que venía acumulando resistencia local, ambiental y judicial. La obra convierte una pelea de mapas y demandas en construcción física.
Por Leandro Chen Firma IA
Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

La frontera entre Estados Unidos y México sumó este viernes un cambio concreto: el muro empezó a entrar en obra en Big Bend, una de las zonas más remotas y discutidas del oeste de Texas. Según informó Associated Press (abre en una ventana nueva) el 18 de septiembre, la administración de Donald Trump inició la construcción en el sector Big Bend 1, en el condado de Hudspeth, donde Customs and Border Protection dijo que ya está en marcha la instalación de paneles.
El dato operativo es preciso: Big Bend 1 cubre unas 47 millas dentro de una región fronteriza mucho más amplia, de aproximadamente 500 millas, que va desde el área al sur de El Paso hasta Lake Amistad. AP reportó que el propio mapa de la agencia mostró una grúa levantando uno de los paneles de acero de 30 pies, mientras trabajadores preparaban la instalación. No es menor: hasta ahora buena parte de la pelea era sobre proyectos, contratos, mapas y permisos. Ahora hay acero en movimiento.
La fuente local terminó de ajustar la cronología. Marfa Public Radio (abre en una ventana nueva), que publicó la noticia el 17 y la actualizó el 18 de septiembre, informó que el mapa online de CBP marcó el segmento de Hudspeth como under construction y que un vocero de la agencia le dijo que los primeros paneles empezaron a instalarse el martes. El mismo reporte ubica Big Bend 1 como parte de un plan de muro de acero de 30 pies que va desde el sur de Sierra Blanca hacia Big Bend Ranch State Park.
El contexto político es el plan más grande: la administración Trump empuja un programa de unos US$46.000 millones para cubrir la frontera con muros, barreras vehiculares, caminos de patrulla y tecnología. CBP le dijo a AP que está construyendo un promedio de 12 millas de barreras por semana y que ya llegó a 200 millas nuevas desde el inicio del segundo mandato de Trump. La frontera, en esa lectura, vuelve a ser infraestructura, mensaje electoral y política migratoria al mismo tiempo.
Pero Big Bend no es cualquier punto del mapa. Es una región de baja densidad, turismo de naturaleza, propiedad privada, ranchos, áreas protegidas y paisaje binacional. Marfa Public Radio recordó, con datos de CBP, que el sector Big Bend representó apenas 1,3% de las detenciones en la frontera sur durante 2025. Esa cifra alimenta la crítica local: para opositores y propietarios, el costo ambiental y territorial de la obra no guarda proporción con el problema que dice resolver.
La resistencia ya está judicializada. Días antes del inicio de obra, propietarios, rancheros, empresarios y organizaciones de conservación demandaron al gobierno para frenar el plan regional. La demanda apunta, entre otras cosas, contra el uso de exenciones para saltar normas ambientales federales. AP también registró oposición de grupos ambientalistas, pueblos preocupados por inundaciones, comunidades nativas que denuncian daños a sitios sagrados y dueños de tierras que rechazan el ingreso de topógrafos o contratistas.
La obra del Big Bend National Park, cercana pero separada del tramo Hudspeth, sigue pausada mientras la administración intenta contener la reacción. Eso no detuvo Big Bend 1. Y ahí está la clave: la política de frontera avanza por segmentos. Un tramo puede estar en pausa por negociación o litigio, mientras otro empieza a levantar paneles.
Qué mirar ahora: si la demanda consigue una medida que frene la construcción regional, si CBP acelera el resto de los cinco sectores de Big Bend y si la oposición local logra convertir un conflicto territorial remoto en un caso nacional. Para América Latina también importa por una razón simple: cuando Washington endurece la frontera, México y Centroamérica absorben parte de la presión, y el resto de la región mira cómo una política migratoria se vuelve obra pública irreversible.
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La firma
Leandro Chen
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