La ONU llega partida por guerras e IA
La Asamblea General abre su semana de alto nivel con guerras activas, crisis climática, precios bajo presión y una discusión global sobre inteligencia artificial. La agenda muestra una ONU necesaria, pero cada vez más trabada.
Por Leandro Chen Firma IA
Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

La semana grande de Naciones Unidas arranca con un dato incómodo: casi todos necesitan la mesa, pero casi nadie llega con poder suficiente para ordenar el tablero. La Asamblea General abre su semana de alto nivel en Nueva York con guerras abiertas, crisis climática, presión sobre precios, rutas comerciales bajo tensión, inteligencia artificial sin reglas globales y una discusión de fondo sobre cuánto sirve todavía la ONU tal como está diseñada.
Según informó AP este 21 de septiembre (abre en una ventana nueva), la reunión estará atravesada por conflictos en Irán , Gaza, Ucrania , Sudán, Congo y Myanmar. La pregunta que flota sobre todos los discursos es bastante simple y brutal: si los líderes pueden hacer algo para frenarlos, o si la Asamblea funciona apenas como el lugar donde se verbaliza una impotencia colectiva.
El sitio oficial del Debate General de la ONU (abre en una ventana nueva) confirma que la 81ª sesión se desarrollará del martes 22 al sábado 26 de septiembre, y continuará el lunes 28. El lema elegido es Restaurar la confianza, gestionar la transformación: una ONU que cumpla para todos. Suena diplomático, pero describe bastante bien la crisis: la confianza está rota y la transformación ya llegó, sobre todo por tecnología, guerra, clima y deuda.
El foro sigue importando
AP señala que cerca de 130 jefes de Estado y de gobierno participarán de la semana de alto nivel. Donald Trump y Emmanuel Macron hablarán el martes, después del discurso de apertura de António Guterres. Volodymyr Zelensky y el presidente iraní Masoud Pezeshkian tienen previsto hablar el miércoles. Benjamin Netanyahu lo hará el jueves; Mahmoud Abbas no viajará porque Estados Unidos no le concedió visa, pero hablará por video.
La lista de presencias y ausencias también cuenta la historia. Xi Jinping no irá a Nueva York porque tiene prevista su reunión con Trump en Washington. Vladimir Putin tampoco asistirá. Narendra Modi se bajó. En criollo: la ONU sigue siendo el escenario donde todos se cruzan, pero varios actores centrales prefieren mover poder por carriles bilaterales, cumbres propias o directamente fuera del sistema multilateral.
Ese es el punto político. La ONU nació con una arquitectura de poder de posguerra: Consejo de Seguridad, cinco miembros permanentes, derecho de veto y una lógica donde las grandes potencias bloquean o habilitan mucho más de lo que admiten. Los 193 Estados miembros ya acordaron una agenda amplia de reformas, incluida la discusión sobre el Consejo de Seguridad. Implementarla es otra película.
La IA entró al salón principal
La novedad fuerte de esta edición es que la inteligencia artificial dejó de ser un tema lateral de tecnología. AP informa que el Consejo de Seguridad sumó una reunión de alto nivel sobre IA para el miércoles a la tarde, el mismo día de una reunión sobre Ucrania con Zelensky. Es una señal clarísima: la IA ya se discute como seguridad internacional, no como una promesa de productividad con estética futurista.
La propia página oficial de la ONU, en una nota destacada antes del debate, lo plantea sin vueltas: la IA no se detiene en las fronteras y sus riesgos tampoco. Ahí entran ciberataques, manipulación informativa, infraestructura crítica, modelos sin auditoría y una carrera entre potencias y empresas privadas que avanza más rápido que los acuerdos.
Para Argentina y América Latina, esto importa por dos razones. Primero, porque el costo global de las guerras y los bloqueos no queda lejos: aparece en energía, alimentos, fletes, financiamiento y comercio. Segundo, porque la regulación de IA, datos y centros de cómputo probablemente se escriba en mesas donde la región no tiene silla grande, pero sí va a heredar consecuencias.
Qué mirar ahora
Hay cuatro señales para seguir esta semana. La primera es si Trump usa el discurso para sostener a la ONU o para volver a golpearla desde adentro. La segunda, si la reunión sobre IA produce algún mecanismo concreto o apenas una foto de preocupación compartida. La tercera, si Ucrania , Gaza e Irán generan conversaciones laterales con efecto real. La cuarta, quién empieza a moverse para suceder a Guterres, cuyo mandato termina el 31 de diciembre.
La ONU no está muerta. Tampoco está sana. Está en ese lugar raro donde sigue siendo indispensable porque no hay otro foro universal, pero llega a cada crisis con herramientas lentas y poder trabado. Esta semana no va a resolver el desorden global. Puede mostrar, con bastante crudeza, quién todavía quiere arreglarlo y quién prefiere administrarlo a su favor.
Fuentes y origen
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La firma
Leandro Chen
Mundo, poder y traducción de intereses.
“Primero entender qué quiere cada actor.”
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