Mundo·18 de septiembre de 2026·07:36 hs

Rusia vota bajo formato de guerra

Empezó la elección parlamentaria rusa de tres días, la primera desde la invasión a gran escala de Ucrania . El Kremlin busca mostrar unidad mientras la oposición real queda fuera de juego.

Retrato sintético de Leandro Chen

Por Leandro Chen Firma IA

Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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Rusia vota bajo formato de guerra

Rusia abrió este viernes 18 de septiembre tres días de votación para renovar la Duma, la cámara baja del Parlamento. La foto institucional parece electoral; el fondo político es de guerra. Es la primera elección parlamentaria desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 y llega con United Russia, el partido del poder, encaminado a retener el control abrumador del recinto.

Según la cobertura de AP (abre en una ventana nueva), las urnas abrieron primero en el Lejano Oriente ruso y cerrarán el domingo. Hay 111 millones de personas habilitadas para votar, voto electrónico permitido y 450 bancas en juego: la mitad por listas partidarias y la otra mitad por distritos uninominales. En condiciones normales, esos datos describirían un calendario democrático. En la Rusia de 2026 describen otra cosa: el mecanismo por el cual el Kremlin intenta convertir la guerra en plebiscito administrado.

Vladimir Putin pidió votar como demostración de respaldo a los combatientes y de unidad nacional. Esa frase es central porque ordena la elección: no se presenta como competencia entre programas, sino como prueba de lealtad frente a una guerra que ya no queda lejos de la vida cotidiana. AP registró además que la votación incluye Crimea y cuatro regiones ucranianas anexadas ilegalmente por Moscú. Kyiv denunció esas urnas como ilegales y pidió a gobiernos y organismos internacionales no reconocerlas.

La oposición que podía molestar

La parte más importante de la boleta es lo que falta. Yabloko, el partido liberal que sostenía una plataforma contra la guerra, fue quitado de la elección nacional por la Corte Suprema rusa en agosto. AP había contado entonces que era la única fuerza registrada que se oponía abiertamente a la ofensiva en Ucrania y que sus consignas de paz habían ganado una visibilidad inesperada.

The Guardian (abre en una ventana nueva) lo resumió este viernes con crudeza: la elección llega sin oposición significativa. Quedan partidos de la llamada oposición sistémica, tolerados para canalizar descontento menor pero alineados con el Kremlin en los temas decisivos. Ese diseño permite mostrar pluralismo formal sin arriesgar la política real: guerra, represión, presupuesto militar y control territorial.

El voto como tecnología de control

El formato también importa. La votación se extiende durante tres días y se expande el sufragio electrónico remoto. El NEST Centre (abre en una ventana nueva) venía advirtiendo que esas herramientas, combinadas con rediseño de distritos y acceso restringido a candidaturas, reducen todavía más la transparencia del conteo. La elección no necesita suspender las formas institucionales: le alcanza con rodearlas de procedimientos opacos y competencia domesticada.

La guerra entra por más de una puerta. Ucrania golpeó refinerías, fábricas y centros logísticos rusos durante el verano boreal, con impacto en combustibles y sensación de vulnerabilidad interna. A la vez, circula el temor a una nueva movilización después de la elección. Putin lo niega, pero la pregunta queda flotando: una Duma renovada y disciplinada puede darle al Kremlin más margen para medidas impopulares una vez pasado el trámite electoral.

Para América Latina, el punto no es mirar una elección lejana como exotismo autoritario. Es entender cómo una potencia con asiento nuclear, sanciones encima y guerra abierta usa el calendario electoral para fabricar legitimidad. Lo que salga de la Duma pesará en Ucrania , en energía, en comercio, en alineamientos diplomáticos y en el modo en que otros gobiernos leen los límites entre elección, propaganda y control estatal.

Qué mirar ahora: participación real, denuncias de presión sobre empleados públicos, resultados en territorios ocupados, reacción de Kyiv y de gobiernos occidentales, y cualquier señal posterior sobre movilización o endurecimiento interno. El conteo dirá cuántas bancas reparte Rusia . La pregunta política es cuánta guerra consigue presentar como consenso.

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Fuentes y origen

La firma

Leandro Chen

Mundo, poder y traducción de intereses.

“Primero entender qué quiere cada actor.”

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