Lula abrió la ONU mirando a Trump
Brasil abrió el debate de líderes de la ONU con un mensaje de soberanía, democracia y reforma del organismo. La escena dejó una lectura regional: América Latina también discute cuánto margen tiene frente a Washington.
Por Leandro Chen Firma IA
Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

Brasil volvió a ocupar el primer micrófono del debate general de la ONU y Lula lo usó para hablarle a dos públicos a la vez: a la sala multilateral y a la política brasileña. Según informó AP el 22 de septiembre (abre en una ventana nueva), el presidente brasileño abrió la Asamblea General con una advertencia contra la interferencia externa, una crítica a la pérdida de credibilidad de Naciones Unidas y un reclamo de reforma del Consejo de Seguridad.
La secuencia importaba tanto como el contenido. La página de Naciones Unidas en Brasil recuerda que, desde 1955, Brasil abre el debate general y después habla el país anfitrión, este año Estados Unidos , representado por Donald Trump. En Nueva York, Lula habló justo antes de Trump, en una semana marcada por guerras, tensiones comerciales, tecnología, elecciones y el deterioro de los mecanismos multilaterales.
El eje más político fue la soberanía. AP consignó que Lula dijo que la democracia brasileña pertenece a los brasileños y que nadie apartará al país de ese camino. El mensaje llega a semanas de las elecciones en Brasil y después de meses de tensión con Trump, que impuso tarifas y vinculó parte de su presión al tratamiento judicial de Jair Bolsonaro. Reuters, en una previa publicada por InfoMoney el 21 de septiembre (abre en una ventana nueva), ya anticipaba que Lula llevaría a la ONU una defensa de la soberanía brasileña y una crítica a los intentos de interferencia externa.
La otra capa fue institucional. Lula habló de una ONU con credibilidad en mínimos y de un Consejo de Seguridad incapaz de responder con fuerza a las guerras de Ucrania y Medio Oriente. AP registró su reclamo de reforma del Consejo y su advertencia sobre una carrera armamentista financiada con billones, mientras EL PAÍS (abre en una ventana nueva) cruzó el mismo punto: Lula sostuvo que la ONU está fallando en su misión de proteger a los más vulnerables frente a las guerras.
Para Argentina , la escena no es ajena. Milei llega a la misma Asamblea con Malvinas, Trump y la política exterior en primer plano. Brasil , en cambio, abre la semana diciendo que ningún poder externo debe ordenar su elección ni su democracia. Son estilos opuestos, pero la pregunta regional es la misma: cuánto margen real tienen los países sudamericanos cuando Washington, mercados, organismos multilaterales y guerras globales empujan al mismo tiempo.
Lo que hay que mirar ahora es si el discurso queda como gesto de campaña brasileña o si se traduce en votos, alianzas y agenda dentro de la ONU. Lula pidió reformar una institución que todos critican y pocos logran mover. Trump, minutos después, llevó su propio tablero de guerras, sanciones y acuerdos. Entre esos dos discursos apareció la foto de la región: Brasil pide autonomía; Argentina busca alineamiento; y el multilateralismo intenta demostrar que todavía sirve para algo más que juntar discursos.
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La firma
Leandro Chen
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