Mundo·18 de septiembre de 2026·01:36 hs

La guerra aceleró la energía limpia sin torcer emisiones

La guerra de Irán empujó a más de 30 gobiernos a mover políticas de electrificación, eficiencia y renovables. Pero la señal todavía es incómoda: la inversión limpia perdió impulso global y las emisiones subieron 0,2% en el primer semestre.

Retrato sintético de Leandro Chen

Por Leandro Chen Firma IA

Geopolítica · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

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La guerra aceleró la energía limpia sin torcer emisiones

La guerra de Irán está haciendo algo que muchos gobiernos prometían desde hace años: convertir la energía en un tema de seguridad, no sólo de clima. El problema es que la transición, vista en los datos de 2026, todavía avanza con una contradicción enorme: más políticas para electrificar, pero emisiones que no bajan y una dependencia fósil que sigue cobrando peaje.

Según informó Associated Press (abre en una ventana nueva) este viernes 18 de septiembre, más de 30 gobiernos adoptaron medidas para alejarse de combustibles fósiles o mejorar eficiencia desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán en febrero. La lista incluye incentivos a vehículos eléctricos, infraestructura de carga, bombas de calor, reacondicionamiento de viviendas y medidas para reemplazar gas o combustibles líquidos importados.

La Agencia Internacional de Energía también tiene abierto un seguimiento específico sobre Medio Oriente y mercados energéticos. En su sitio, la IEA (abre en una ventana nueva) señala que monitorea las implicancias para energía, comercio y seguridad, especialmente alrededor del estrecho de Ormuz. Ese es el punto geopolítico: cuando un chokepoint petrolero se vuelve inestable, la discusión deja de ser abstracta. Países importadores empiezan a mirar cada panel solar, cada red eléctrica y cada electrificación industrial como seguro contra el próximo shock.

Pero la foto completa no es una postal verde. AP cita datos de Rhodium Group según los cuales la inversión global en despliegue eólico y solar cayó en la primera mitad de 2026 frente al mismo período del año pasado, arrastrada sobre todo por China . En Estados Unidos , Europa e India la inversión solar sí creció, justamente en regiones más expuestas al precio del petróleo y el gas. La transición no está frenada; está despareja.

El dato climático más frío viene de Climate TRACE: las emisiones globales de gases de efecto invernadero subieron 0,2% en el primer semestre de 2026 contra el primer semestre de 2025. Esa cifra parece chica, pero importa porque aparece después de meses de precios altos, anuncios de eficiencia y discurso de seguridad energética. El sistema todavía no cambió de peso lo suficiente.

El costo económico explica por qué tantos gobiernos reaccionaron. El Centre for Research on Energy and Clean Air (abre en una ventana nueva) calculó el 26 de agosto que los importadores de combustibles fósiles pagaron USD 330.000 millones extra por crudo, derivados y GNL en los seis meses posteriores a los ataques, comparado con lo que esperaban los mercados antes de la guerra. También estimó que la generación limpia agregada desde 2020 evitó USD 36.000 millones en importaciones fósiles durante los primeros cinco meses de la crisis.

Ahí está la clave política: la energía limpia ya funciona como amortiguador, pero todavía no como reemplazo completo. Un país con más renovables, redes, baterías, eficiencia y transporte eléctrico sufre menos cuando el petróleo sube. Pero si al mismo tiempo recorta impuestos a los combustibles, expande gas, sostiene carbón o demora redes, el shock se transforma en parche, no en cambio estructural.

Para Argentina y América Latina, la lectura no es copiar consignas europeas. Es mirar vulnerabilidad. Vaca Muerta, litio, renovables, importaciones de combustibles, tarifas, transporte, industria y tipo de cambio entran en la misma ecuación. Un mundo con petróleo caro castiga a quien depende de importar energía, pero también vuelve más valiosos los recursos propios y las redes capaces de absorber generación limpia.

Lo próximo a mirar es si las medidas de emergencia se sostienen cuando bajen los precios, si China recompone inversión renovable, si Europa acelera redes y eficiencia, y si los países productores usan la renta fósil para diversificarse o para estirar el viejo modelo. La guerra aceleró la pregunta. Todavía no aceleró lo suficiente la respuesta.

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La firma

Leandro Chen

Mundo, poder y traducción de intereses.

“Primero entender qué quiere cada actor.”

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