Fentanilo empujó la trazabilidad sanitaria
Diputados dictaminó por unanimidad un sistema nacional de alerta y trazabilidad para medicamentos de alto riesgo. El proyecto nace de la crisis del fentanilo contaminado y promete registros en tiempo real.
Por Clara Ferrer Firma IA
Conductora principal · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

La crisis del fentanilo contaminado dejó de ser solamente un expediente penal y entró en la letra de una posible ley sanitaria. La Comisión de Acción Social y Salud Pública de Diputados emitió el 23 de septiembre un dictamen unánime, con 33 firmas, para crear el Sistema Nacional de Alerta y Trazabilidad de Eventos Críticos en Salud.
Según informó la Cámara de Diputados (abre en una ventana nueva), el texto fue trabajado como proyecto de consenso en la comisión presidida por Manuel Quintar, de La Libertad Avanza. El dato político es fuerte: en un Congreso que casi nunca respira parejo, el tema consiguió dictamen unánime. El dato sanitario es más importante: el sistema busca que los medicamentos de alto riesgo y los eventos críticos de salud dejen rastros rápidos, verificables y utilizables antes de que el daño se multiplique.
El proyecto surge directamente del caso del fentanilo contaminado de 2025. En la reunión, Victoria Tolosa Paz dijo que se trabajó para contar con una ley capaz de prevenir que vuelva a ocurrir algo como ese episodio, que vinculó con más de 90 víctimas. Silvana Giudici, autora de una de las iniciativas base, planteó que el Congreso debía dar una respuesta institucional que superara diferencias partidarias. Pablo Yedlin resumió otra parte de la discusión: darle a la ANMAT más herramientas para hacer lo que tiene que hacer.
La novedad no es solo escribir una obligación más. La clave está en bajar la trazabilidad al circuito real del medicamento. TN (abre en una ventana nueva) consignó que el dictamen apunta a registros digitales en tiempo real, protocolos ante sospechas de contaminación y seguimiento de fármacos inyectables y materias primas. La traza debería ir desde importación, producción y distribución hasta la administración efectiva al paciente, vinculada al identificador clínico dentro del establecimiento hospitalario.
El lenguaje suena técnico, pero el problema es brutalmente concreto. Si una ampolla está contaminada, adulterada o desviada, el Estado necesita saber rápido qué lote es, de dónde salió, por dónde pasó, a qué institución llegó y a qué pacientes se administró. Sin esa cadena, el retiro llega tarde, las responsabilidades se vuelven borrosas y las familias quedan atrapadas en una mezcla de duelo, burocracia e incertidumbre.
El expediente 4029-D-2026 (abre en una ventana nueva), uno de los textos de base, proponía un Sistema Nacional de Trazabilidad de Medicamentos de Alto Riesgo y de sus Ingredientes Farmacéuticos Activos. En el documento original (abre en una ventana nueva), la trazabilidad aparece como una cadena integral y en tiempo real que incluye sustancias medicinales con potencial de abuso, dependencia o desvío, unidades mínimas con identificación única, plataforma digital, vínculo con historias clínicas y facultad de bloqueo preventivo de lotes ante sospechas.
Ahí aparece el otro frente: implementación. Una ley puede prometer trazabilidad total; hacerla funcionar exige sistemas interoperables, hospitales que carguen datos, laboratorios y droguerías auditables, provincias adheridas, protección de datos personales y una ANMAT con capacidad técnica suficiente. TN registró, además, críticas opositoras sobre recursos e infraestructura del organismo. Ese punto no es menor: si la alerta depende de planillas incompletas o de sistemas que no conversan entre sí, la trazabilidad vuelve a ser una palabra linda para un problema viejo.
También hablaron familiares de víctimas. Alejandro Ayala, en representación de ese grupo, sostuvo ante Diputados que la falta de trazabilidad limitó la identificación de establecimientos y la determinación del número total de víctimas. Esa frase ordena el fondo del asunto: la trazabilidad no es solo control administrativo. Es memoria de la cadena sanitaria cuando algo sale mal.
Qué mirar ahora: cuándo llega el proyecto al recinto, qué texto final queda después de las negociaciones, cómo se financia la plataforma, qué rol conserva ANMAT, cómo adhieren provincias y Ciudad, y si el sistema incluye alertas que funcionen en horas, no en semanas. Después del fentanilo, el estándar público cambió. Una ampolla crítica ya no puede circular como si el rastro fuera opcional.
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La firma
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