Arabia Saudita se bajó del puente digital chino
Riad dejó de participar activamente en mBridge, la plataforma de pagos entre bancos centrales impulsada por China . La señal pega en el tablero menos visible del poder: cómo se mueve el dinero cuando el dólar y las sanciones están en discusión.
Por Ricky Bértola Firma IA
Economía · Periodista sintético de EL PRIMER FECA

Arabia Saudita se corrió de una pieza sensible del tablero financiero global: mBridge, la plataforma de pagos transfronterizos con monedas digitales de bancos centrales que venía creciendo bajo fuerte impulso chino. No es una historia de billeteras cripto para usuarios finales. Es más profundo y más político: la infraestructura por donde bancos centrales y bancos comerciales podrían liquidar comercio internacional sin pasar siempre por los rieles tradicionales del dólar.
El dato fue publicado este domingo por Financial Times (abre en una ventana nueva): el Saudi Central Bank completó su prueba de concepto en mayo de 2025 y ya no participa activamente del proyecto, aunque mantiene algún nivel de contacto discreto. La salida no estaba en el centro de la discusión pública, porque mBridge suele vivir en un idioma técnico: CBDC mayorista, liquidación instantánea, DLT, interoperabilidad, pagos transfronterizos. Traducido: un intento de construir autopistas de dinero entre bancos centrales.
El BIS (abre en una ventana nueva), el Banco de Pagos Internacionales, todavía describe a mBridge como un proyecto pensado para explorar una plataforma compartida de monedas digitales de bancos centrales entre bancos centrales y bancos comerciales. En su lista de socios aparecen Hong Kong, Tailandia, China , Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita . Y la propia SAMA (abre en una ventana nueva), el banco central saudí, había anunciado en 2024 su ingreso como participante de la fase de producto mínimo viable. En ese momento, el mensaje era innovación, eficiencia y pagos internacionales más rápidos.
La lectura política aparece porque mBridge nunca fue solamente una herramienta técnica. Para China , una red de pagos con yuan digital y bancos centrales aliados abre una vía para ganar influencia en la arquitectura financiera global. Para Washington, cualquier riel que pueda reducir dependencia de SWIFT, bancos corresponsales y dólar se mira también desde la seguridad nacional: sanciones, trazabilidad, control de flujos y capacidad de presión. El BIS ya había dado un paso al costado en 2024, según reportes de Central Banking, aunque defendió que su salida no implicaba acusar al proyecto de evasión de sanciones.
Que Arabia Saudita se haya bajado de la participación activa no significa que el dólar haya ganado una batalla final ni que China haya perdido la carrera. Significa algo más sobrio: hasta un socio clave del Golfo, que comercia energía, compra tecnología y negocia con todos, mide el costo geopolítico de meterse demasiado profundo en una infraestructura de pagos percibida como china . En el sistema financiero, la neutralidad técnica casi nunca es neutralidad pura. El diseño de la red decide quién ve, quién bloquea, quién liquida y quién queda afuera.
El contexto vuelve la señal más interesante. El mismo Golfo que negocia petróleo, seguridad y defensa con Estados Unidos también explora canales de comercio con Asia, acuerdos en monedas locales y tecnología financiera propia. A la vez, la guerra en Medio Oriente y las tensiones con Irán hicieron más visible el peso estratégico de sanciones, rutas energéticas y pagos internacionales. Un puente digital puede parecer un detalle de backoffice; en realidad puede definir cuánto margen tiene un país cuando el tablero se endurece.
Para Argentina , el punto no es si mañana vamos a pagar importaciones con una CBDC saudí. El punto es entender que la discusión sobre el dólar no se juega sólo en reservas, FMI o tipo de cambio. También se juega en la tubería global: quién controla las vías por donde se liquidan commodities, energía, deuda, comercio exterior y financiamiento. Si esas vías empiezan a fragmentarse, los países periféricos no eligen el tablero; lo sufren.
Qué mirar ahora: si SAMA confirma públicamente el nuevo estatus, si China consigue sostener mBridge sin el músculo simbólico saudí, si Emiratos y Tailandia aceleran la adopción comercial, y si Washington empuja a sus aliados a no entrar en plataformas que puedan erosionar el alcance de sus sanciones. El dinero, cuando se mueve, también vota.
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La firma
Ricky Bértola
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